Contenido ofrecido por:

El primer gran equipo de fútbol que visitó Huesca, 16 años después de la creación del Huesca F.C., fue el Real Club Deportivo Español, en el año 1926.
Se armó un revuelo formidable. Aquel Español venía liderado por un mito viviente, el guardameta Ricardo Zamora. Portero de la selección, considerado el mejor del mundo y la figura más rutilante del balompié patrio. Fue el principal reclamo para llenar el campo de Villa Isabel, con un entusiasmo nunca visto. El cronista del Diario de Huesca, sobreexcitado, no ahorraba elogios para el portero visitante: «blocando de manera magistral», «clásica y valiente tirada salva el goal que todos creían imposible», «otra parada escalofriante»… El periodista celebraba también los méritos de Jaumandreu, el portero oscense, que realizó alguna intervención que «podrá igualarla Zamora, pero no mejorarla».

El resultado final fue 1-1, pero el público acababa de ver un fútbol vibrante. Las ovaciones y las exclamaciones no cesaron en ningún momento. Todos coincidían en que había sido un partido de los que hacen afición.
Tras ese día, hay una larga lista de puntos comunes entre la S.D. Huesca y el Espanyol (su denominación actual), desde jugadores a entrenadores.

Pero, seguramente, la anécdota más curiosa sucedió 60 años después de aquella visita fulgurante del «divino» Zamora.
En plena pretemporada de 1986, el nuevo Español de Javier Clemente calentaba motores. Era el equipo de N’Kono, Lauridsen, Pichi Alonso, Pineda, Valverde… y, esta vez, plasmó su enorme superioridad con un 0-6 incontestable.
2 goles de Cristo, por cierto, que no tiene nada que ver con el delantero que hemos disfrutado durante la pasada temporada.

Lo divertido sucedió en el descanso. El sorteo del jamón recaudó ocho mil pesetas. Perduran en la memoria de todos los aficionados oscenses las épocas pasadas de escasez económica y malabares financieros. El sorteo del jamón es una de esas rutinas inolvidables de las tardes del domingo en Tercera división. ¿Y a quién le tocó el jamón aquel día? Nada más y nada menos que al entrenador visitante, Javier Clemente.

Eso era empezar con buen pie su andadora. Y no se detuvo allí. Aquel Español fue la revelación de la liga, impuso su calidad, se clasificó para la Copa de la UEFA y acabó escribiendo una de las páginas más hermosas de su historia. Como tocados por San Lorenzo, eliminaron al Milan de Gullit y Van Basten, que el año siguiente arrasaría en la Copa de Europa. Eliminó también al Inter de Passarella y Altobelli. No se detuvo ante nada y llegó a la final.
Allí el sueño se torció en el último momento, y en la parrilla de los penaltis se quedaron chamuscados los sueños pericos. El jamón y la bendición se la llevaron, eso sí. A buenos anfitriones no nos gana nadie.

 

Fuente:

Hemeroteca de La Vanguardia

Hemetoreca del Diario del Altoaragón (6 de abril de 1926 y 9 de agosto de 1986)

Libro: “El Huesca. 100 años de fútbol” (Tropo Ediciones, 2010)

 

Fotografía:

Ricardo Zamora, FIFA.COM