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Firmas Invitadas:  Antonio Escar.

La valíosa semilla del sentimiento

Con el placer de quien prueba un prohibido deseo, con la emoción de quien se sabe estar degustando un bocado único, con el privilegio de asistir al lugar preferente a las páginas más gloriosas de su historia. Así me hallo y así os lo hago sentir.

Pero entre todas ellas, privilegiado de sentir con una fuerza desmesurada este sentimiento. Dicen que uno siempre vuelve donde fue feliz. Y, a pesar de estar viviendo colgado en la alcoba de la felicidad y que algún día tocará descolgarse de nuevo, tengo la certeza de que aquí siempre voy a volver. Y probablemente dará lo mismo hacerlo en la cúspide del fútbol nacional o peleando por encontrar el sitio que nos pertenezca- como tantos y tantos años así lo hemos hecho-. Porque ahora, lejos de la gloria deportiva, hay un valor que nos engloba a todos: la identidad. Y ese sello tiene un valor incalculable.

Una carrera meteórica labrada a base de esfuerzo, integración y sensibilidad. Si alguien tenía un guion imaginado en su cabeza, debió de apoyarse en un corazón y una generosidad enorme. Haber podido involucrar a toda una provincia y envolverla en esta perfecta simbiosis, es la constatación de que pase lo que pase, la huella tendrá un efecto imborrable. Habrá un día que volveremos la cabeza y sentiremos que la diosa fortuna nos tocó de lleno. Ser azulgrana desde la identidad, ha sido la flecha perfecta, un rejón de muerte perfecto. Privilegiados de dejarnos enamorar con la facilidad del niño en busca de su caramelo. Orgullosos de pasear en cada rincón del planeta este bonito sentimiento.

Han sido tantas y tantas las personas que han contribuido a ello, que sería imposible dejar plasmado en palabras todos mis agradecimientos. En la retina de cada aficionado a buen seguro existe esa persona que le gustaría tener hoy día a su lado. A buen seguro muchos están disfrutando desde la lejanía este periplo. Nunca me cansaré de repetirlo, el aficionado es el verdadero portador del sentimiento, la pieza indispensable para que nunca se desvanezca el recuerdo. Son ellos los garantes de que el árbol, siga año tras año floreciendo. Pase lo que pase, venga lo que venga, ahora si tengo una certeza: ser azulgrana es una forma de vida, el dibujo de felicidad perfecto. Mientras haya dentro del club este sentimiento de aunar, de progresar y de hacer participe al mayor número de personas, podemos estar tranquilos. El legado estará a cubierto.

Agradecimientos eternos de aquel niño que, con nerviosismo y anhelo, esperaba sentado a ese minuto 45 para saltar con su pelota al terreno de juego y sentirse el protagonista. ¡Qué tiempos aquellos! Ojalá pronto llegue el día de poder celebrar y compartir. Si algo uno echa mucho en falta, es acudir domingo tras domingo a nuestro Alcoraz. De poder ver las mismas caras de siempre, más las nuevas que poco a poco se van uniendo. El fútbol es de la gente, y la gente de Huesca es de primera, de nuevo. Fieles Siempre Sin Reblar.

 

Antonio Escar Huesca

 
Antonio Escar