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Moreno jugador SD Huesca y FC BarcelonaEn julio de 1949, a los pies de la escalinata del Olimpo, nos encontramos a un chaval zaragozano de 19 años, Tomás Hernández Burillo, al que todos llaman Moreno. Está fichando por el Huesca junto a su hermano Julio. Dos futbolistas en un pack, como las natillas. El cronista de la Nueva España acaba confesando que, de todos los fichajes de ese verano, éste parece el más discutido.

Moreno es, a simple vista, un interior izquierdo escurridizo y rápido de lo más normal, pero pronto va a descubrirse que esconde una serpiente en su pequeño cuerpo. Progresa muy rápido, sube un escalón y se afianza en el equipo. Al final de la temporada consigue el anhelado ascenso a Segunda División. El entusiasmo se apodera de la ciudad. No ha cumplido los 20 y ya es figura de un equipo que va a dar guerra desde el primer día en la división de plata. En un arranque fulgurante, el Huesca se coloca cuarto. «Los cuartos sin cuartos» pregona la prensa con ingenio.

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