Contenido ofrecido por:

Firmas Invitadas:  Javier García Antón.

Decálogo –ampliable- de razones para ser fan del Huesca

Con todo el argumentario posible, mi señora mujer me pregunta si merece la pena tamaño sufrimiento. Acabo de padecer sudores –ora fríos, ora tórridos, siempre exigentes de ducha-, taquicardias, trastornos eufórico-depresivos (ya saben, el resultado manda), temblores de piernas, desazones, júbilos, inquietudes… Es pandemia y la caja tonta nos transmite ilusiones y desesperanzas, arrebatos y resignaciones. Por eludir el fondo de la cuestión, respondo y me respondo: ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía eres tú. Puede sonar a Gustavo Adolfo Bécquer. Certero. Pero al sevillano le debieron inspirar sentimientos similares a los que suscita nuestra Sociedad Deportiva Huesca.

En su Historia de la Sexualidad, Michel Foucault se preguntaba por qué un hombre cualquiera no puede hacer de su vida una obra de arte. Por qué puede serlo una lámpara o un monumento, un objeto, y no nuestra propia manera de conducirnos a través de ese volante certero que es la voluntad. Y me permito proclamar que ser fan de la Sociedad Deportiva Huesca, con su consecuente porción de admiración, entusiasmo y compromiso, es una pequeña gran obra artística que se ilustra en diez –al menos- razones tan sólo inteligibles para quienes estamos tocados por la varita de esta magia, esto es, los oscenses nacientes o residentes en cualquier lugar del planeta Tierra. Y ahí va este decálogo personal e (in)transferible:

1.- Por libre albedrío. Los azulgranas estamos dotados, por San Jorge y su Cruz o por el instinto y la racionalidad, de capacidad de decisión sobre nuestras propias vidas: y la primera determinación es ser del Huesca.

2.- Por compromiso. Para mejorar a los demás, hay que comenzar por uno mismo. Y la perfección, en el universo fato, sí es de este mundo: se llama Sociedad Deportiva Huesca. Un cúmulo de imperfecciones que elevan el edificio más hermoso.

3.- Por valores. La humildad es la grandeza, el rigor es la herramienta, el respeto es innegociable y la tolerancia una autoimposición. Gestión admirable y admirada… que va más allá de tal o cual fichaje.

4.- Por generosidad. Todo lo que das, te lo das. Todo lo que no das, te lo quitas (Alexander Jodorowsky).

5.- Por educación. La instrucción es, de nuestras cosas, lo único inmortal y eterno. Nos forjamos en el oscensismo y, cuanto más avanzamos en el calendario de nuestras vidas, más pujante y compleja es nuestra sabiduría.

6.- Por identidad. Recuerda Paulo Coelho la leyenda de los jardineros, los que siembran la vida y hacen crecer al mundo: sólo con mirarse, se reconocen entre ellos. Con los azulgranas, sucede lo mismo. Un brillo especial les identifica.

7.- Por amor al deporte y el fútbol, escenario de espectáculo, de ocio y de integridad humana.

8.- Porque el Huesca es un proyecto que trasciende lo efímero y edifica, planta tras planta, la casa del futuro: su teatro de los sueños y la escuela base de grandes hitos.

9.- Por nuestra tierra, el Alto Aragón y Aragón. La Sociedad Deportiva Huesca es hoy autoestima y entrega a toda la región y toda la provincia. Un regalo –sin contrapartidas- que irradia desde nuestra capital y repercute en el progreso y el bienestar.

10.- Por pasión. No existe una faceta edificante de nuestra vida que no esté trufada de grandes dosis de la convicción profunda de que estamos cincelando una obra de arte. Y el Huesca es una obra de arte.

Por otros lares, incorporan a su decálogo de prioridades otros aspectos externos a cada uno. No hagas caso, fan del Huesca. Pretender influencia sobre lo que no nos es propio induce a la frustración y es muy poco constructivo. La felicidad está aquí dentro, en la familia azulgrana, en los ejemplos de nuestros Okazaki San, (San Jorge) Pulido, (si yo fuera) Rico y tantos y tantos de nuestros héroes. En el trabajo de nuestros directivos, de los trabajadores del club. En la ilusión y la sencillez de nuestros aficionados. Todos elevamos hasta el firmamento nuestra sublime obra de arte. La que hoy es centro de la ciudad y objeto de atención de todo el mundo. A disfrutar. Es una orden.

Javier García Antón - Diario Altoaragón
Javier García Antón
Director de Diario del Altoaragón