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Nacida en un país en el que el fútbol es religión y que todavía llora la pérdida de su Dios, es normal que sea ‘pasión’ la palabra que a Daiana Domeniconi le viene a la cabeza a la hora de hablar de este deporte. La delantera de la SD Huesca tardó en descubrir que su territorio era el césped, pero ahora no piensa moverse de allí. La mejor muestra de ello, el golazo que anotó hace apenas unas semanas, en la victoria del conjunto azulgrana frente al Terrassa, en una gran jugada que, compartida en las redes sociales del club, llenó de mensajes el móvil de Daiana. “Hasta que no vi luego el vídeo y la repercusión que tuvo, no fui consciente de lo hermosa que era la jugada, ya no solo por mi gol, sino porque era una gran acción grupal”, asegura la delantera.

Porque Daiana llegó a la capital oscense para hacer goles, pero el camino hasta ello no siempre ha sido fácil para esta argentina de 32 años. Aunque ahora, en el segundo año de la SD Huesca en Primera Nacional, y tras un buen arranque de temporada, el calor de los abrazos de gol, pone luz a todas esas sombras previas.

Ya desde pequeña, Daiana supo lo que es competir y descubrió el gusanillo de ganar, aunque el poco desarrollo del fútbol a nivel femenino en su país la llevo a otros derroteros. “Tengo un hermano casi de mi misma edad y siempre jugaba con él, con sus amigos, y era inevitable jugar con el balón. Pero allí el fútbol de niñas, en los clubes no existía. Ahora, recientemente se está implementado poco a poco el fútbol femenino, pero en aquellos momentos, no era posible plantearlo como algo más que una diversión”, explica a la hora de hablar de su trayectoria y de por qué se decantó primero por el tenis, y después por la pelota vasca, llegando a competir en la Copa del Mundo con la selección argentina.

"En mi país, cuando yo era pequeña, el deporte para niñas en los clubes no existía. Ahora, recientemente se está implementado poco a poco el fútbol femenino, pero en aquellos momentos, no era posible plantearlo como algo más que una diversión"

“Dejé el frontenis o pelota vasca en 2015, y fue cuando comencé a jugar al fútbol de nuevo, esta vez ya a nivel competitivo, en la liga cordobesa, en el Belgrano. Como venía de hacer deporte, tenía un buen físico y eso me permitió que, aunque empecé de a poquito, fuera pillando el ritmo y descubriendo que el fútbol era mi pasión”, relata Daiana, que no tardó en dar el salto a España. “Una amiga estaba jugando en Zaragoza y a través de su representante, preparamos un vídeo”. El mismo vídeo que llegó a Azucena Garanto, responsable de la sección femenina de la SD Huesca, que vio sus cualidades y la convirtió en delantera azulgrana a las órdenes de Verónica Rodríguez.

Y cumplió expectativas ya desde la pretemporada, convirtiéndose en la esperanza goleadora de un proyecto que crecía exponencialmente, y buscaba jugadoras con hambre y ganas. Una descripción que se ajusta a la perfección a Daiana, que se erigía como el puntal de un sistema de juego que amenazó con desmoronarse cuando por motivos administrativos con su ciudadanía no se pudo inscribir a la delantera hasta el mercado de invierno. “Fue muy muy duro. Entrenar cada semana y que llegara el fin de semana y no pudiera competir, que era para lo que yo había venido. Puedo decir que aprendí mucho de la mano de Verónica, que me ha enseñado mucho a mejorar como jugadora, pero anímicamente fueron muy muy complicados. Solo Verónica y Azucena lo saben realmente”, admite Daiana, para la que fue otro golpe anímico ver cómo, tras conseguir la luz verde para jugar, la pandemia suspendía la competición.     

Pero su espera ya ha terminado. Se ha reencontrado con la emoción del pitido inicial, de subirse las medias, de empujarla a la red. Y le brillan los ojos cuando lo explica, mientras asegura que ahora mismo no concibe un futuro que no esté ligado al fútbol y a la SD Huesca. “Siempre hubo oportunidades para irme a otros sitios, y que pueden llegar más ofertas, pero a día de hoy, yo apuesto al 100% por seguir aquí, en un club que ha luchado conmigo para que volviera a disfrutar de esto”, asegura, con ganas de seguir creciendo vestida de azulgrana.

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