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Celia Abad: de formigal a italia, persiguiendo un sueño

 

 

No reblar es dejar tu ciudad con 12 años para poder entrenar a diario.
No reblar es superar dos operaciones de rodilla en el mismo año.
No reblar es cambiar de país persiguiendo tu sueño.

Celia Abad sabe bien que, para poder deslizarse con sus esquís, empujada por la libertad de quién hace lo que más le gusta, primero hay que haber subido hasta la cima. Y no siempre hay remontes que ayuden. Porque con sus 20 años, esta joven esquiadora oscense sabe bien lo que es luchar por sus sueños, y poco a poco ir encontrando la merecida recompensa.

Escalar en el ranquin mundial y conseguir la marca que le permita estar en las Olimpiadas de Pekín es ahora mismo el principal objetivo de Celia, que para ello no ha dudado en hacer las maletas y trasladarse al Val di Fassa, en el norte de Italia, en busca de la regularidad en los entrenamientos y el sustento económico que no podía lograr en España. “Después de cuatro años en el CETDI (Centro Especializado Tecnificación Deportes de Invierno), aposté por venirme aquí, ya que para lograr los objetivos necesitaba entrenar más y competir, y en España no hay equipo nacional femenino en categoría absoluta”, explica la esquiadora, que ha encontrado en Italia, en un club privado, ese salto de nivel necesario para cumplir sus objetivos.

Mientras tanto, no abandona los estudios de Farmacia que sigue a distancia, haciendo encaje con el frenético ritmo de entrenamientos que lleva, con sesiones en pistas de 8 a 12 y gimnasio por la tarde, compaginado con las competiciones los fines de semana. “Afortunadamente, aquí se ha podido seguir compitiendo, aunque muchas pistas quedan limitadas solo para profesionales, y siempre con mucho control sanitario por el covid”, explica. Y no puede evitar acordarse de su Huesca natal al mencionar la situación actual. “Da mucha pena ver cómo las estaciones de esquí están cerradas y lo que supone eso para muchas familias que viven de ello. A mi me toca muy de cerca, ya que mi familia se dedica a esto, y es una verdadera lástima”.

De hecho, si en algún momento se ha planteado aparcar los esquís ha sido en este momento, no por las lesiones, sino ante la incertidumbre general causada por la pandemia. «Hubo un momento en el que sí pude tener dudas, porque no estaba claro cómo se iban a dar las cosas. Pero gracias a mi hermano, que ya estaba trabajando de entrenador en Italia, y a toda mi familia, que me apoyó, decidí dar el salto y trasladarme aquí», asegura la deportista, con la seguridad de que tomó la decisión correcta. 

Su estancia en Italia se alargará mínimo hasta marzo, con un calendario repleto por delante, en el que apenas consigue tiempo para pensar en nada más que en la siguiente prueba. Pero asegura que saca lo necesario para hablar con sus amigos de Huesca y sacar pecho con los colores azulgranas. «Siempre es un orgullo ver el nombre de tu ciudad en Primera División, y es algo que se lleva en el corazón«. 

El mismo orgullo que sienten todos los oscenses al sentirse representados por ella.

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