Brazalete Elche CF VS SD Huesca

Ya estamos llegando a la recta final de la serie de brazaletes de capitán de esta temporada, diseñados para cada partido que jugamos fuera de casa. Esta iniciativa busca destacar y honrar el talento que surge de Huesca y de toda la comunidad Aragonesa, para ponerlo en valor y algunos de ellos darlos más a conocer. Es por eso que hemos decidido dedicar estos brazaletes a nuestra propia IA, representando tanto a las Iniciativas Aragonesas como a los Inventores Aragoneses que han dejado una huella significativa en la sociedad a través de sus respectivas disciplinas, tanto actuales como históricos. Es un homenaje a aquellos cuyas contribuciones han marcado la diferencia y han inspirado a otros a seguir adelante en el camino del progreso y la innovación.

Infografía explicativa del brazalete frente al Elche CF

Miguel Servet (Villanueva de Sigena, 1509/1511 – Ginebra, 1553)

Este médico y teólogo es uno de los grandes personajes históricos de Aragón y que estuvo rodeado de controversia —incluso ahora para establecer el año y su lugar de nacimiento— desde su época. Fue uno de los primeros pensadores cristianos de los tiempos modernos que abogó por el derecho de cada individuo a seguir su propia conciencia y expresar sus propias convicciones. Además de ser el primero en decir que era un crimen perseguir y matar por las ideas, según el filósofo y teólogo estadounidense Marian Hillar. Hombre renacentista con mayúsculas, pues además de médico y teólogo fue astrónomo, filósofo, matemático, físico y traductor. Con tan sólo 15 años, viajó a Francia para estudiar leyes y trabajó como secretario de Juan de Quintana, el fraile que llegó a ser confesor y consejero de Carlos V.
 
Uno de sus mayores legados es sin duda el descubrimiento para occidente de la circulación pulmonar de la sangre, hecho que se fraguó mientras buscaba el alma dentro del cuerpo como algo físico (hallazgo al que ya había llegado el médico árabe Ibn Nafis en el s. XIII). Este hito es el que ilustra el diseño del brazalete. Su curiosidad y ansia de conocimiento le llevó a cuestionar el misterio de la Santísima Trinidad, lo que le hizo enfrentarse tanto a la iglesia católica como a la protestante, especialmente a Calvino y que a la larga le condujo a ser condenado a morir en la hoguera; según la historia, con especial sufrimiento, ya que fue quemado junto a sus libros con leña verde y húmeda para alargar su agonía. Este fue el precio que pagó por ser un inconformista.